lunes, 7 de agosto de 2017

El Banco de Sangre hace un llamamiento para la donación en agosto



Durante el periodo estival, cuando gran parte de la población se encuentra fuera de la provincia, se reducen de forma significativa las donaciones de sangre pero no su demanda, que aumenta especialmente durante la segunda quincena de este mes.

El Banco de Sangre del Hospital Universitario de Guadalajara y la Asociación de Donantes de Sangre han querido recordar la importancia de donar en estas fechas en las que, por los desplazamientos vacacionales, se produce un importante descenso en el número de donaciones, pese a que se mantiene e incluso aumenta la demanda de unidades de sangre.

Este incremento en la demanda de sangre, explican desde la Asociación, se produce tradicionalmente en la segunda quincena de agosto, coincidiendo con la celebración de las fiestas patronales de numerosos municipios y un aumento de la accidentalidad.

El pasado año, en el mes de julio se realizaron 387 donaciones de sangre en Guadalajara, cifra que descendió hasta las 284 que se recogieron en agosto. Durante los meses de verano el número de donaciones diarias realizadas en el Área de Guadalajara desciende por debajo de diez frente a las 15 donaciones que se registran cada día durante el resto del año.

Respecto a 2017, el pasado mes se llevaron a cabo 412 donaciones y, en este sentido, han querido agradecer la solidaridad y colaboración demostrada por los guadalajareños ya que en estos meses se ha producido un aumento sostenido en el número de nuevos donantes y de donaciones. Con todo, “necesitamos mantener esta tendencia porque a partir del 15 de agosto se prevé un aumento de la demanda y necesitamos poder hacer frente a esa necesidad de sangre e intentar ser autosuficientes”, y para ello es necesario extraer entre 450 y 500 unidades cada mes.

Un gesto imprescindible
La solidaridad y concienciación de los donantes resulta clave a través de un gesto “que regala salud y vida a quien más lo necesita”. Como recuerdan desde la Asociación, los varones pueden donar sangre cada tres meses y las mujeres cada cuatro, ya que sus depósitos de hierro merman debido a la menstruación. Para donar es necesario tener al menos 18 años y la edad límite se ha ampliado hasta los 70 años en el caso de donantes reconocidos, mientras que para nuevos donantes el límite es de 60.

La persona donante debe, además, tener un peso por encima de los 50 kilos. Antes de donar es necesario cumplimentar un cuestionario y se hacen una serie de comprobaciones relativas a tensión, pulso y nivel de hemoglobina. La sangre extraída es sometida a una analítica, algo ventajoso para el donante, ya que le va a permitir conocer su propio estado de salud.

No deben donar sangre aquellas personas que hayan realizado prácticas de riesgo que faciliten el contagio de enfermedades como hepatitis o VIH ni haber padecido infección vírica en los últimos días. Tampoco deben donar las personas que hayan viajado en el último año a zonas del planeta con presencia de determinadas enfermedades, y un profesional debe valorar el antecedente de enfermedades, cirugías o la toma de medicamentos.

Quien desee donar, puede hacerlo en el Banco de Sangre, situado en la segunda planta del Hospital de Guadalajara, de lunes a viernes en horario de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 21:00 horas, y también se puede realizar la donación en la unidad móvil que recorre la provincia.

Las transfusiones de sangre y sus derivados resultan imprescindibles en la práctica sanitaria ante accidentes, tratamientos oncológicos, trasplantes de órganos y, muy especialmente, la actividad quirúrgica, que es la principal causa de demanda de unidades (el 66 por ciento), especialmente para ciertas intervenciones frecuentes como cirugía de cadera o rodilla.

En un accidente de tráfico pueden necesitarse hasta 30 donaciones, mientras que una cirugía puede llegar a requerir hasta 20 unidades. Respecto a tratamientos oncológicos, un enfermo de leucemia puede precisar hasta 250 donaciones.

Fuente: Hospital Universitario de Guadalajara

miércoles, 26 de julio de 2017

Extracción de una garrapata



Introducción
Las garrapatas son arácnidos de la subclase de los ácaros. Hematófagos obligados de vertebrados durante todo su ciclo vital, son el vector transmisor de infecciones más importante en el ser humano. El insecto perfora la piel del huésped, se fija y secreta una sustancia cementante que la adhiere firmemente. Lo gérmenes colonizan el aparato salival y divertículos intestinales de la garrapata, por lo que al intentar extraerla se corre el riesgo de que regurgite secreciones lo que aumentaría la posibilidad de infección. El potencial vectorial de las garrapatas se justifica, entre otros factores, por:
1.      Lo prolongado de su periodo de alimentación que facilita la transmisión bidireccional de los patógenos.
2.     Su enorme potencial de dispersión.
3.     Gran capacidad de reproducción.
4.     Su capacidad para mantenerse vivas tras largos períodos de inanición.

La especie más extendida en España es la IXODES RICINUS. La picadura por garrapata en un motivo de consulta frecuente en el medio rural. 

¿Qué síntomas producen?
Las garrapatas inducen reacciones de cuerpo extraño, reacción frente a las secreciones salivales, reacción frente a toxinas inyectadas y reacción de hipersensibilidad.

La mayoría de las garrapatas no transmiten enfermedades, pero pueden ser portadoras de bacterias, siendo en nuestro medio la más frecuente la Borrelia Burgdorferi causante de la enfermedad de Lyme, que se transmite tras la picadura y alimentación de las ninfas y, menos frecuente, de la garrapata adulta.

¿Cómo se diagnostican?
Observación directa del parásito.

Ante reacción local y síntomas pseudogripales en personas expuestas hay que considerarlo como diagnóstico diferencial.

¿Cómo se extraen las garrapatas adheridas a la piel?
Las formas pasivas como bloquear el sistema respiratorio de la garrapata con sustancias como aceite, gasolina, alcohol así como las activas provocando la muerte del ácaro quemándolo con un cigarro o congelándolo con cloruro de etilo o nitrógeno líquido se desaconsejan ya que aumentan el riesgo de regurgitación y, por tanto, de infección.

La extracción de la garrapata y la piel circundante en bloque y la posterior sutura también se desaconseja por ser un método demasiado cruento. Para la extracción de la garrapata se limpiará la zona con povidona yodada usando guantes no estériles; con unas pinzas de Adson con dientes se intentará coger la garrapata por la zona más proximal a la piel y mediante ligera presión la traccionaremos de forma progresiva hasta su desprendimiento, siendo importante no traccionarla de forma brusca ni rotarla para evitar que parte del aparato succionador permanezca en la piel aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades y de granulomas por cuerpo extraño. Si esto ocurriera, con una aguja estéril o la punta de una hoja de bisturí, procederemos a su extracción, ayudándonos de una lupa si fuera preciso y limpiando nuevamente la zona con povidona yodada. 

Es importante explicar al paciente los síntomas que podrían aparecer y la necesidad de acudir al médico si ello sucediera.

Como la transmisión de la Borrelia Burgdorferi precisa la unión de la garrapata al huésped de, al menos, 72 horas para la transmisión de la enfermedad, se recomienda en estos casos la profilaxis con doxiciclina 200 mg/día durante 3-5 días.

Medidas de prevención
Las garrapatas son frecuentes en hábitat de maleza, bosque o pradera, relacionándose la transmisión a los seres humanos con la visita o residencia en zonas boscosas o rurales. Se aconseja el uso de ropa clara para la mejor visualización del parásito, la introducción de los pantalones por dentro de los calcetines así como la camisa por dentro del pantalón.

Fuente: Fisterra

jueves, 20 de julio de 2017

Decálogo para una infancia feliz



1.      Demuestra siempre a tu hijo lo importante que es para ti. Exprésale tu amor incondicional a cualquier edad con palabras, sonrisas y gestos: besos, abrazos, caricias,...

2.     Cuida de su salud y ayúdale a crecer sano. Tú eres su modelo. Enséñale estilos de vida saludables en alimentación, actividad física, sueño, higiene,... y también en cómo vivir sus emociones. Usa el sentido del humor.

3.     Dedícale tiempo a diario. Juega y disfruta con él, sin dirigir mucho sus gustos o preferencias. Procura que tenga tiempo libre, a su aire. Y disfrutad juntos de la naturaleza.

4.     No hace falta acumular cosas materiales. El tiempo que le dediques, la educación y los valores que le trasmitas serán tu mejor herencia.

5.     Educa con cariño. Elogia lo que hace bien y también los esfuerzos por intentarlo. Ponle normas que pueda y deba cumplir: pocas, claras y adaptadas a cada edad. Enséñale lo que está mal, sin violencia, castigo ni humillación.

6.     Estimula y apoya su aprendizaje. Fomenta su autonomía desde pequeño para las actividades cotidianas, como vestirse, lavarse o comer. No le des todo hecho. Es bueno que poco a poco vaya teniendo sus responsabilidades.

7.     Escucha y dialoga con tu hijo desde pequeño. Muestra interés por su mundo, adáptate a los cambios normales de cada edad y acéptalo y valóralo como es: único y diferente a los demás.

8.     Trasmítele seguridad, tranquilidad, confianza. No fomentes miedos artificiales, apóyale y ayúdale a entender sus propias emociones. Así fortalecerá su autoestima, su motivación y capacidades.

9.     Déjale ser niño. No le hagas partícipe antes de tiempo de las preocupaciones de los adultos. Pero no le ocultes los hechos importantes de la vida. Enséñale y ayúdale a entender que la enfermedad, el dolor o la muerte existen y forman parte de ella.

10.   Favorece las relaciones con la familia y los amigos. Lo acompañarán a lo largo de su vida. Ayúdale a ponerse en el lugar de los otros. Aprenderá a convivir y amar.

 Puedes descargar el Decálogo para una Infancia feliz en formato pdf en el enlace.

Fuente: AEPap