jueves, 15 de febrero de 2018

Día Internacional del Niño con Cáncer. 15 de febrero

931 niños de 0 a 14 años enferman de cáncer cada año en España, de los cuales 555 han sido niños y 376 niñas.

Datos epidemiológicos proporcionados por el Observatorio del Cáncer AECC y del Registro nacional de Tumores Infantiles (RNTI).
·         Existe una prevalencia a 5 años en cáncer infantil de 2052 en toda España
·         En 2017 hubo una supervivencia del 82,8%
·         La distribución del cáncer entre la población infantil se clasifica en: 30% leucemias; 13% linfomas, 22% tumores de sistema nervioso central y 20% tumores en el cerebro.
·         Existe una predominancia masculina en la incidencia del cáncer infantil con un 60% de casos registrados en niños (555) y 40% en niñas (376).
·         La supervivencia de niños diagnosticados con cáncer a los de 5 años es del 75%. Habiendo observado un aumento del 43% en la supervivencia de pacientes diagnosticados desde el 1980 hasta 2006 y una disminución del riesgo de muerte a los 5 años siguientes al diagnóstico del 50%.
·         La incidencia del cáncer infantil distribuido por edad de los pacientes: 11.4% de 0-1 año de edad, 35.7% 1-4 años, 28.5% de 5-9 años, 24.1% de 10-14 años.

Datos de actividad de la aecc en cáncer infantil
·        Programas de atención.
Los niños y sus familiares viven esta experiencia con gran dolor, incertidumbre y miedo. El tratamiento suele ser un proceso agresivo que conlleva momentos difíciles para todos. Por lo que es necesario desarrollar acciones dirigidas a minimizar las alteraciones emocionales y la interrupción del adecuado desarrollo del niño enfermo. Programas que ofrezcan una atención integral y que estén desarrollados por equipos multidisciplinares (psicólogos, trabajadores sociales, voluntarios) en colaboración con el equipo médico asistencial del hospital y el profesorado del aula hospitalaria.

·        Atención psicológica.
En este contexto, la intervención incluye diversas áreas de actuación, entre otras: ayudar a los padres a manejar el estrés asociado al diagnóstico y al comienzo del tratamiento, instruirles para que puedan apoyar a sus hijos durante la enfermedad, entrenamiento en pautas para favorecer la comunicación familiar, ayudar a los niños a entender la enfermedad y prepararlos para afrontar el tratamiento.
Durante el año 2017, se han atendido 1.554 niños y familiares.

·        Atención social.
Un total de 156 familias han recibido información y orientación sobre los recursos sociales existentes, ayudas económicas y se han beneficiado del servicio de prestación gratuita de material ortopédico (silla de ruedas, camas articuladas, andadores, grúas, etc.).

·        Actividades de coordinación y formación del voluntariado.
En el conjunto de acciones formativas han participado 308 voluntarios que desarrollan su actividad en el ámbito de cáncer infantil.
Todas estas actividades para los niños y jóvenes con cáncer se han desarrollado en: Barcelona, Córdoba, Granada, Lérida, Madrid, Málaga, Santa Cruz de Tenerife, Valencia y Valladolid.

·        Talleres ocupacionales y actividades de animación y tiempo libre.
El niño, a pesar de la enfermedad, continúa siendo niño y por tanto sus intereses siguen siendo el juego, la diversión, el contacto y la comunicación con otros niños. Por este motivo, las actividades de animación realizadas por los voluntarios resultan sumamente importantes para crear un entorno acogedor y lúdico. Durante el año 2017 se ha llegado a un total 2.255 participantes en las diferentes actividades de ocio en las unidades de oncología pediátrica, en los domicilios y en las residencias y pisos.

·        Campamentos y salidas vacacionales.
A lo largo del año también se han realizado una gran variedad de actividades recreativas fuera del ámbito hospitalario con la participación niños y familiares. Un total de 436 niños, padres y hermanos que han participado en los campamentos y salidas vacacionales.



Fuente: aecc

martes, 6 de febrero de 2018

¿Qué es el masturdating?




Algunas veces tenemos la autoestima baja. Es el momento de reflexionar y aplicar las técnicas del masturdating ¿Sabes lo que es?

Vivimos en una época donde se pone nombre a todo, se etiqueta o se le atribuye una marca que crea tendencia. En esta línea, lo que antes se conocía como “no hacer nada” ahora se populariza bajo la práctica del nesting y lo mismo sucede con el término que os presentamos aquí: masturdating, una práctica relacionada con el amor hacia uno mismo y con la autoestima. No aporta conocimientos nuevos, pero reúne una filosofía bajo un solo nombre que, aunque pueda parecer que guarda relación con la sexualidad, nada tiene que ver con su significado y responde más a cómo subir la autoestima estando con uno mismo.

¿En qué consiste el masturdating?
El masturdating consiste en lo siguiente:
·         Dedicar tiempo a estar con uno mismo.
·         Buscar espacios de soledad y disfrutarla.
·         Conocer quiénes somos y descubrirnos.
·         Tener momentos para quererse y cuidarse.
·         Sentir la necesidad de ser “uno mismo”.

Estas propuestas corresponden a diferentes ejemplos para poner en práctica el masturdating y, como resulta fácil de deducir, tienen el denominador común de practicarse en soledad. El masturdating es una tendencia que se encuentra más extendida entre las personas solteras y que en este caso consiste en fomentar el amor hacia uno mismo y quererse por encima de todo, sin distracciones ni preferencias, sino teniendo en cuenta que nuestra propia compañía es la mejor de las compañías y que felicidad y soledad no tienen por qué estar reñidos.

Una dosis de soledad deseada
Existe una creencia limitante muy extendida entre la sociedad según la cual la felicidad va de la mano de tener pareja, y no es cierto. La soledad se vive por norma general con una connotación negativa o de rechazo que conlleva una estigmatización de las etapas de la vida en las cuales nos encontramos solos y sin pareja.

Contraponiéndose al dicho “más vale solo que mal acompañado”, el masturdating atiende a la creencia de que podemos disfrutar y sacar mucho partido a esas etapas de soledad que, impuesta o deseada, nos brindan la oportunidad de:
·         Viajar a aquel destino que solo nosotros queríamos ir.
·         Dedicarse una mañana a nuestra afición favorita sin compañía como puede ser la meditación.
·         Ir al cine a ver lo que queramos sin que nadie se oponga o la desestime.
·         Tomar algo donde nos apetezca sin consensuarlo con nadie.

Como decía L.Vygotski (psicólogo ruso), somos seres sociales que necesitamos cubrir necesidades sociales como tales, relacionarnos y establecer vínculos sanos. Pero también necesitamos nuestro espacio y aunque pueda parecer dificultoso, debemos aprender también a estar solos sin que esto suponga un sufrimiento o nos genere un malestar significativo. Al contrario, una oportunidad para el silencio, la calma y la claridad mental. 

Por tanto, la práctica del masturdating deberían llevarla a cabo tanto solteros como no solteros, ya que no hay que olvidar que tener momentos de soledad es sinónimo de salud mental por todos los beneficios que nos comporta. La soledad nos brindará la oportunidad de encontrar momentos para escuchar y estar atentos a nuestro mundo interior, para experimentar la libertad en estado puro y para mantener nuestra identidad y nuestro verdadero Yo.

Fuente: DKV

jueves, 1 de febrero de 2018

Crisis de pánico o ansiedad



¿De qué hablamos?
Hablamos de crisis de pánico ante un trastorno caracterizado por episodios repentinos de ansiedad grave, que aparentemente ocurren sin provocación y con preocupación persistente de tener ataques adicionales de 1 mes o más de duración.

Son más frecuentes en las mujeres que en los varones. La edad más común de aparición es desde la adolescencia tardía a la adultez temprana, generalmente menores de 35 años y las sufren en algún momento de su vida entre el 5-6% de la población.

Aparte de la sensación de miedo intenso, que alcanza su máximo en 10 minutos, la persona que sufre una crisis de pánico puede notar dificultad para respirar o sensación de ahogo, palpitaciones, dolor o malestar en el pecho, mareo, sudoración, temblor, entumecimiento y hormigueos, sensación de calor y frío, malestar abdominal o náuseas, miedo a morir o a volverse loco y sensación de pérdida de control.

Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento, de manera repentina e inesperada, incluso durante el sueño. 

Las personas con trastorno de pánico pueden tener una intensa preocupación acerca de cuándo va a ocurrir el siguiente ataque y una tendencia a evitar los lugares donde han ocurrido otros ataques en el pasado. Algunas personas pueden llegar a evitar actividades normales, como ir de compras o conducir. Esto puede condicionar cada vez más su vida.

La causa exacta de este problema se desconoce, pero es probable que sea consecuencia de una combinación de factores: susceptibilidad genética, cambios en los circuitos neuronales o en el metabolismo y estresores psicosociales.

Los antecedentes familiares predisponen a sufrirlo, pero nadie sabe por qué en una misma familia algunas personas lo tienen y otros no.

¿Cómo se trata?
Existen tratamientos eficaces para controlar la aparición de las crisis. El tratamiento temprano es muy importante ya que evita que el trastorno progrese y que las limitaciones aumenten. 
 
Algunos medicamentos (ansiolíticos y antidepresivos) y ciertos tipos de psicoterapia (terapia cognitivo-conductual, sobre todo) ayudan a los patrones de cambio de pensamiento que conducen al miedo y la ansiedad.

A algunas personas les va mejor la terapia cognitivo-conductual, mientras que a otras les benefician más los medicamentos. A veces se combinan. 

Habla con tu médico para que te oriente sobre el tratamiento más apropiado para tu caso.

¿Qué puedes hacer?
Controla tu preocupación. Aunque las crisis de ansiedad producen mucho miedo, piensa que no son peligrosas y tal como vienen se van. Las crisis no duran más de 10-15 minutos. Acepta el miedo y dale tiempo a que pase. No salgas corriendo, relájate o busca una ocupación agradable.

Busca ayuda, habla con tu médico. Él te puede ayudar a diseñar un plan para controlar la ansiedad y te orientará sobre el tratamiento más apropiado para tu caso.

No dejes el tratamiento por tu cuenta. Algunos medicamentos precisan un tiempo para ser efectivos.

Haz ejercicio regular. El ejercicio mejora tu ánimo y tu estima y ayuda a disminuir la ansiedad. A algunas personas les ayuda trabajar en la huerta o en el jardín.

Busca información sobre formas de relajarte. Respiración profunda, yoga u otras. Para controlar tu respiración, si puedes, prueba a hacer esto:
·         Acuéstate en una superficie plana. Relaja tus músculos.
·         Coloca una mano sobre el estómago y la otra en el pecho.
·         Inspira lentamente intentando elevar un poco el estómago y retén la respiración durante un par de segundos.
·         Expira lentamente intentando bajar el estómago.
Puedes acompañarte de una música suave que te guste.

Duerme lo suficiente. El sueño mejora el estado de ánimo y tu bienestar en general.

Evita el alcohol y otras sustancias adictivas. Pueden parecer un remedio a corto plazo, pero sólo consiguen acrecentar tu angustia y empeorar tu situación.

Evita la cafeína (café, té, refrescos de cola y chocolate). Es un estimulante del sistema nervioso y puede empeorar tus síntomas.

Fuente: Fisterra